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Lilith

Enviado por Lilith


Esta mujercita de los últimos tiempos, es la misma que por momentos se descubre Lilith, cuando en la embriaguez de sus deseos tan avivados y exaltados, aparece su negro Adán, esgrimiendo un miembro de encantadora medida e interesante grosor, que a decir verdad, encajaría a la perfección en la fantasía de cualquier humano que se bien precie de tal.
No puedo, ni quiero bajarle la vista a semejante obra de arte. Uff, las sensaciones son tantas, que cuánto más la miro, más cachonda me vuelvo. Solo deseo tomarlo en mi mano y acariciarme la cara con ella, sintiendo como se tensa cada vez mas… mientras el negro hunde su mano en mi entrepierna ya húmeda de suspiros.
Pero la realidad me sigue devolviendo palabras en la ventanita azul de los sueños, y ese miembro por el que babeo, sigue estando a ya ni sé cuantos miles de kilómetros de aquí…
Es claro que Lilith en sus ansias lo trae todo el tiempo a sus famélicas ganas, y es claro también que cuanto más lo trae, más y más ganas le tiene… Apoyo la cabeza en mi almohada, la música y el aroma propician que en un ligero artilugio de la mente haga aparecer rápidamente a este hombrecito y lo meta bajo mis sabanas…
Casi en forma automática comienzo a sentir sus manos acariciando mis muslos y las mías paseando despaciosas por su pecho… Qué cosa mas bonita su piel, las yemas de mis dedos podrían dibujar allí el paisaje mas inmenso… Su lengua buceando en mi boca es el sabor más exquisito que me llega hasta el alma…
Mis labios se dejan envolver en los suyos casi sin piedad, mientras mi piel se deleita mimando su orgulloso pene… Todo parece transcurrir despaciosa e intensamente, burbujeando la piel de sensualidad, de tal sensualidad que simula levitar las sabanas de efervescencia.
Hoy lo necesito tradicional, le insinuó sin perder el ritmo circundante de las caricias, que se suba arriba de mi cuerpo. El, que tan bien descifra la preferencia justa del momento, jugaba con su miembro en mi vagina, mientras más crecía el llamado casi tribal de mi instinto… Comienzo a mecerme buscando esa posición exacta, en la que, como sin querer se desliza entrando en mi vagina entre rauda y sigilosamente…
La presión de mi placer lo sostenía bien metidito adentro, su desenfreno lo empujaba a la acción… Conjugamos tiempos, cadencias y ritmos, haciendo parir la melodía más bella que yo jamás haya escuchado… Dibujamos muchas formas mientras mi cuerpo no se cansa de recibirlo, pero agitada subo mis piernas a sus hombros sintiendo que mi profundidad podía devorarlo aún más… Las miradas se cruzaban entre extasiadas y desesperadas juntándonos en un mismo gemido.
La danza ya estaba casi en la cima, cuando nuestras manos tomadas se apretaron fuertemente presagiando el grito primal de lo sublime… La intrepidez de la urgencia mostraba los colmillos de la lujuria… Y desenfrenados en un beso mágico llegamos hasta el paraíso…
Pero, por supuesto, nadie que esta en el paraíso quiere bajar a la tierra, así nosotros mantenemos ese clima bien hot que va por más…
Ahora sí, después de este primer reconocimiento de campo, se puede seguir explorando… Volvemos a rozarnos y la piel se vuelve a inquietar, la saliva nuevamente se acrecienta como cuando un animal sospecha comida, mientras te pido que me dejes accionar a mí, porque deseo verte, deseo ver tu pene apretado en mi mano, latiendo, deseo sentirlo en mis venas, a la vez que mi otra, tomando los testículos se desliza llevando un dedo a su cola.
Esa misma cola que se muestra tímida al principio y se afloja al placer casi en forma inmediata. Pero como hoy mando yo, le pido que lleguemos al orgasmo de otra manera. Y el, que a esas alturas le importaba muy poco la manera en que fuera, consintiendo mis caprichos mas ingenuos, lleva su mano a mi vagina, la recorre con su dedo índice, mientras mi mano toma la suya dirigiéndola por el halo de felicidad…
Quiero que el también ponga su mano sobre la mía, de igual manera y hasta induciendo cierta presión a la pasión del momento… Nos besamos suavemente al principio, la intensidad que bailaba al ritmo cada vez mas movido de nuestras manos, y que por momentos bajaba los decibeles, se traducía en el idioma que esos besos iban tomando, pasaban de la sagrada ternura a el fuego mas pasional, atravesando entrecortados por palabras los labios hipnotizados de dulzor con los dientes atrevidos que marcan su propio territorio de magia… Y me habla en inglés, sabe con absoluta certeza cuanto me calienta, le digo: “hhayyy papitooo…” y también sé con absoluta certeza cuanto le calienta…
Tenemos nuestro propio arco iris, por el que volamos y nos mezclamos los colores y las ganas, desde esas manos que son las investigadoras natas de nuestras más exquisitas sensaciones…
Similar a la rueda de la fortuna, el deseo no detiene su marcha, solo fluye, fluye como a borbotones del infinito amor que nos profesamos…
Las sabanas se humedecen de candor, me acomodo hacia un costado, abrazo mi almohada debajo de mi cabeza, aún sintiendo la piel de mi negro cubriendo la mía…
Mis ojos viajan a otra galaxia, donde seguramente también lo van a encontrar… Donde todo mi ser puede reconocerlo por su felicidad…
Porque también se que mañana abriré nuevamente mis ojos e instantáneamente me sorprenderá gratamente su piel sobre mi piel… Cuanto me gustaría, poder ver esa carita mientras lee este texto, este relato con, de, por y para él…
Hasta puedo intuir que será su más rico desayuno…
Lilith.-

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