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Lo que toda mujer debe experimentar antes de llegar a la mayoria de edad (4)
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anonimo
CAPITULO CINCO.- ENEMA EN EL COLE.
Ursulita era una alumna del tercer año de secundaria del colegio de las colitas rojas allá en su ciudad natal de Mendoza, que como sabemos es la denominación que adquiría este Internado para Señoritas en virtud a los métodos de enseñanza que ahí se practicaban. Todo transcurría bien en la primavera del año 1983 o por lo menos eso era lo que ella creía hasta que poco a poco conforme trascurrían los días iba sintiendo algo que no andaba bien en su estomago. Sentía una molestosa pesadez que no sabia a que se debía ya que se alimentaba bien y únicamente con lo que se preparaba en el internado ya que ella no acostumbraba comer ni siquiera golosinas en el colegio. Así un día fue tanta la molestia que decidió pedir permiso a la profesora de lengua que estaba dictando clases para ir un momento a la enfermería dado que no se sentía bien según le dijo. La profesora le pregunto si deseaba que alguna compañera le acompañe, para lo cual respondió que no era necesario, entonces la profesora accedió y continúo dictando la clase.
Una vez habiendo salido de clase, Ursulita camino hacia la enfermería pasando por los patios del colegio ya que esta se encontraba del otro lado de las aulas. Llegando a esta ingreso a la misma ya que la encontró con la puerta abierta que daba a una salita de espera. Pronto una enfermera salio a la sala y al verla ahí le pregunto si tenía cita con la doctora Ines Salgado o deseaba una consulta. La colegiala respondió que no tenía cita pero había venido porque tenía un dolor de estomago, y para esto la enfermera le dijo: esta bien, toma asiento mientras aviso a la doctora. Ursulita se sentó en uno de los sofás que ahí habían y espero preocupada como cinco minutos hasta que la enfermera abrió la puerta y le indico que pasara que la doctora ya estaba al tanto y estaba esperándola. Entonces Ursulita se levanto y se dirigió hacia la puerta de donde había salido la enfermera, la cual le dijo: sígueme. Llevándola por un pasadizo interior la llevo hasta el consultorio de la doctora quien le dijo: como estas, toma asiento por favor y explícame que es lo que te aqueja. Para esto ordeno a la enfermera que la deje sola y se puso a escuchar a la alumna. Ursulita relato lo que desde hace algunos días estaba sintiendo debido a que se sentía embotada y no podía hacer sus necesidades. La doctora le dijo a ver, acércate por favor y colocándole la palma de una mano en la espalda a la altura lumbar, con la otra mano presionaba el estomago notando que la alumna estaba con gases y que tenia el vientre hinchado. De esta manera le dijo: mira preciosa, tienes un estreñimiento que debes aliviar inmediatamente que no se a que se debe, eso ya lo iremos estudiando poco a poco si es que persiste, por ahora lo único que puedo hacer por ti es anularte ese estreñimiento ya que así no puedes seguir, y para eso vamos a recurrir a algo muy sencillo, ven por acá.
Y la doctora tomándola de la mano la hizo pasar a un cuarto pequeño que estaba atrás de su escritorio, donde había una camilla. Pasando a este recinto cerró la puerta y le dijo a la jovencita: mira, colócate acá, parada rozando la camilla con la parte delantera de los muslos.
La doctora coloco una silla detrás de la alumna y se sentó en ella. Ahora le dijo vas a recostarte de la cintura para arriba sobre la camilla permaneciendo con la piernas abiertas y apoyadas en el piso, una vez Ursulita se encontró así, la doctora comenzó poco a poco a levantarle la faldita escolar hasta dejar todo el trasero descubierto de la misma pero todavía con el calzoncito puesto, el cual le daba una apariencia dulce y tierna ya que como es normal las escolares ahí usaban un calzoncito blanco de algodón que les quedaba ajustadito, que si bien no era del tipo tanguita, ni hilo dental que dejan todas la nalgas descubiertas, era del tipo vedettina que deja gran parte de las mismas al aire. Esto intranquilizo a Ursulita, ya que le daba mucha vergüenza y la doctora lo sabia, por lo cual le dijo: tranquila hijita, no te preocupes, las dos somos mujeres y yo soy la doctora que te va a aliviar esto, relájate y piensa en algo bonito. Así la doctora muy considerada le comienza a bajar lenta y delicadamente la trucita hasta la altura de las rodillas. De pronto Ursulita se sintió como nunca antes lo había experimentado, es decir con todo el trasero desnudo y a disposición plena de una extraña, que aunque fuera mujer le producía vergüenza.
Acto seguido la doctora en actitud muy humana, calida y maternal le empezó a dar unos masajitos en las nalgas diciéndole tranquilízate mi amor, ponte en punta de pies, esto no duele y con toda la delicadeza y suavidad posible le fue separando las nalguitas y le empezó a introducir un supositorio por el orificio anal, acompañándolo con una falange de su dedo corazón. La doctora no quiso introducir la totalidad del dedo como es lo indicado para una adulta para no avergonzar más a Ursulita, quien a estas alturas ya se encontraba con un fuerte enrojecimiento facial. La doctora retiro lentamente su dedo mientras le iba diciendo a la jovencita: no se sintió mal verdad?, esto te tranquilizara, y posando sus labios en una de las nalgas de la alumna, le dio un extenso y algo sonoro beso abrazándola alrededor de sus piernas, suceso que Ursulita recordara por el resto de su vida como una sensación divina. Así, la doctora empezó a levantarte el calzoncito acomodándoselo bien y le arreglo la faldita para levantarla de medio cuerpo que tenía recostado en la camilla. Ya con la alumna de pie, y ella también, la volteo para darle la cara y decirle mírame a los ojos preciosa, no tengas vergüenza soy tu amiga y la abrazo con gran amor al verla que había derramado algunas lagrimas, las mismas que se las seco para luego besarla y besarla en las dos mejillas. Ahora condujo a la jovencita fuera de ese cuartito y le dijo puedes sentarte en ese sofá mientras yo continuo trabajando en unas cosas que tengo pendientes, estarás ahí diez o quince minutos hasta que desees ir al baño y evacuaras todo lo que tienes dentro y te sentirás muy bien aliviada, puedes leer alguna revista de esas mientras tanto si deseas.
De esta manera Ursulita espero como diez minutos y sintió ganas de ir al baño. Al observarla así, la doctora le dijo puedes pasar, ese es el baño, señalándole el mismo. La jovencita ni bien entro al baño rápidamente se bajo la ropa y paradaradaradann…, expulso con fuerza todo lo que tenia contenido en sus intestinos sintiendo un gran alivio. Después se lavo en el bidet, se arreglo, y cuando salio del baño la doctora le pregunto: Que tal, bien?, a lo que la jovencita le respondió: Si doctorcita, muy bien y muchas gracias por todo. Pronto la doctora se acerco a ella y la abrazo nuevamente y le dijo: No preciosa, no tienes por que, estoy para eso, cuando me necesites vienes y te atenderé, ahora vuelve a clases ya que has perdido bastante tiempo, chau mi amor.
Unos diez o doce días Ursulita paso sin molestia alguna acudiendo a clases y realizando sus labores normales sin ninguna dificultad, pero esto no quedaría ahí, pronto tuvo unas nuevas sensaciones extrañas que la molestaban. En realidad ya no eran tan extrañas para ella pero si bien molestas, ya que la sensación de llenura cada vez iba siendo mayor, así que uno de esos días no pudo mas y armándose de valor fue a la enfermería para buscar a la doctora que tan bien la había atendido la otra vez.
Cuando llego a la enfermería tuvo que cumplir el mismo ritual: anotarse con la enfermera de admisión para que venia, si tenia cita, que la molestaba y demás cosas que Ursulita no quería tratar con nadie que no sea la doctora Inés. Pero la enfermera insistía en que primero tenia que llenar el formulario ya que si no se veía en la obligación de llamar a la auxiliar de disciplina para que se la lleve de vuelta a clases, eso debido a que algunas fingen enfermedades o dolencias para evitar las clases de alguna profesora o lo que es peor alguna prueba escrita u oral para la que no se habían preparado. Bueno, con esto no le quedo a Ursulita mas que responder todas las preguntas que le hacia anticipadamente la enfermera, después de esto de dijo que tome asiento mientras avisaba a la doctora.
Así cuando la enfermera salio hizo un ademán con la mano a la alumna como diciéndole sígueme, y la condujo al consultorio que ella ya conocía, pronto saludo a la doctora y esta le dijo: nuevamente molestias?, bien, veamos ahora como estas, y al examinarla noto que realmente era lo mismo que la otra vez así que sin mas complicaciones le dijo, bueno ya sabes que es lo recomendable, se levanto de su escritorio y le dijo pasa, señalando el cuartito que ya lo conocía de la otra vez. Te das la vuelta rozando las piernas con la camilla y la doctora se sentó en un banquito atrás de la jovencita. Muy bien, ahora separa un poquito las piernas, recuéstate de la cintura para arriba, y ponte en punta de pies, estando así, la doctora le empezó a subir la faldita y una vez así le dio unos masajitos en las nalgas para que se relaje. Luego como ya esperaba le fue bajando su calzoncito hasta medio muslo y saco un supositorio que ya tenia en el bolsillo, este se lo apunto a ese jovial orificio y se lo comenzó a introducir hasta lo que le permita el dedo, es decir hasta el tope, así cuando el medicamento ya estuvo bien insertado le fue retirando el dedo para con ambas manos apachurrarle suavemente las nalgas como tratando de empujar mas adentro el supositorio. Esta introducción digital plena dejo boquiabierta y excitada a la alumna ya que era la primera vez que recibía un dedo el forma total por el trasero que lo tenia apretadito.
Pese a esto, Ursulita esta vez estaba con mas confianza ya que era la segunda vez que esta doctora la atendía, y a estas alturas ella esperaba como la otra vez un tierno besito por parte de la doctora en una de sus nalgas, pero cual seria su sorpresa que en vez de besito lo que sintió fue una buena nalgada que la dejo con un escozor que a la postre la dejo mas animada, no sin la previa turbación del momento de sentirse azotada por la doctora que ella consideraba como salida del cielo. Esto lo sabia la doctora y le dijo: no te preocupes, de vez en cuando una buena nalgada nunca esta de mas, sobre todo si se trata de una jovencita como tu, a la cual todavía le falta mucho por recorrer, y diciendo esto la levanto, le dio la vuelta y cojiendole con ambas manos las nalgas, le empezó a levantar la tanguita y acomodarle su ropa invitándola a salir de la habitación para tomar asiento y esperar a que sienta deseos de ir al baño. Esto fue dentro de unos 10 minutos en que al sentir urgencia paso al baño y padarandam, el fuerte chorro fecal fue oído por la doctora la que dejo escapar una sonrisa. Así cuando salio del baño le pregunto: mas aliviada?, ella respondió: si doctora mejor. Bien vuelve a clases y que mejores.
Después de casi un mes de relativa tranquilidad Ursulita poco a poco volvió con sus problemas, incluso algunos días procuraba no efectuar la gimnasia con mucha energía ya que se sentía como embotada, así que un buen día acudió como a las 9 de la mañana a la enfermería, e ingresando a la misma pregunto por la Dra. Inés Salgado, la enfermera de admisión le dijo que cual era el problema, y ella le respondió que era un dolor de estomago. La enfermera le dijo, la Dra. Inés esta con permiso hasta mediodía pero la puede observar la Dra. Mónica Parra, a lo cual la jovencita le respondió, mejor vuelvo después, la enfermera le ofreció una sonrisa contestándole, si claro. En realidad Ursulita no quiso atenderse con la Dra. Parra porque era sumamente conocido en el internado que aquella doctora no ofrecía casi nada de privacidad en las consultas, adrede o no pero ella no quería correr riesgos aparte que con la Dra. Inés ya tenía confianza.
Entonces a Ursulita no le quedo mas que aguantarse y volver a clases, pero después de una hora no soportaba mas y tuvo que volver a la enfermería encontrándose con la misma enfermera que le dijo, ya le he dicho jovencita que la Dra. Inés esta con permiso hasta mediodía, recién son las 11 de la mañana, por que no pasa con la Dra. Mónica Parra, o es que le tiene miedo, si desea le paso la voz. Ursulita a esto respondió, no, no, por favor, me olvide del permiso, vuelvo a las 12. La enfermera le dijo, OK, pero seria bueno que te hagas revisar cuanto antes, así no puedes estar. Ursulita en esta ocasión ya no retorno a clases si no que se quedo por los jardines pensando y tratando de aliviarse sentándose en una banca, pero su pesadez no amainaba. Pronto pasaron los minutos y al dar las 12 Ursulita pensó, mejor espero 15 minutos mas, no vaya a ser que todavía haya llegado. Así a las 12 con 15, la jovencita se decide y vuelve a la enfermería ingresando a la admisión nuevamente y al preguntar a la enfermera que para variar era la misma, esta le respondió, estas con mala suerte jovencita, la Dra. Inés ha tenido un percance que la ha obligado a pedir el día completo, así que vienes por acá que la Dra. Parra te va a atender, y sujetándola de un brazo la encamino hacia el consultorio donde la Dra. Mónica Parra ya la estaba esperando.
Al abrir la puerta del consultorio que estaba con dos alumnas en consulta y tres enfermeras, la doctora respondo el saludo de Ursulita y le dijo, bien anda desnudándote mientras yo sigo con ellas, señalando a las otras dos alumnas. Ursulita se quedo paralizada de una sensación de temor mezclada con vergüenza y no atinaba a nada. Al observar esto la doctora le dijo a las enfermeras, parece que necesita una ayudadita no?. En eso cuando una enfermera se le acerca por adelante para desabotonarle la blusa, y otra en cuclillas por detrás para bajarle el cierre de la faldita, Ursulita intenta en un afán de rebeldía, y levantando la voz decir, DESNUDA POR QUE, DE NINGUNA MANERA. A esto la doctora responde también con voz fuerte, COMO HA DICHO JOVENCITA, y ordenándole a una enfermera que llame a una Auxy, le dice a las otras, continúen por favor, vamos a ver si con una dosis de paleta esta jovencita se calma. Así mientras las enfermeras le iban retirando la blusa, la faldita y el sostén, la doctora les dijo déjenle la truza todavía, de esa me encargo yo. En esto hace su ingreso la Auxy y al ser informada por la doctora, se le acerca a Ursulita por el trasero y recordándole que tiene que ser cortés con la doctora le comenzó a aplicar unos certeros azotes con la paleta de cuero que traía.
Posteriormente la doctora le dijo, a la camilla jovencita, boca abajo por favor y a la vez que le decía esto le bajaba la truza hasta la mitad de los muslos. Ursulita aquí no pudo mas y dijo, a la camilla boca abajo para que?, y la doctora respondió, para que cree Ud. jovencita, mire yo soy la doctora, así que no me discuta como hago mi trabajo, que cree que no he revisado su historia y que no se cual es su problema, su estreñimiento, que ha venido en anteriores ocasiones y que la doctora que la atendió le receto y ella misma le coloco los supositorios cada vez que Ud. venia, si desea, antes de que continué con Ud., la Auxiliar le puede ofrecer unas “caricias”, así que déjese de quejarse y déjeme seguir con mi trabajo, y sobre su pregunta para que boca abajo, es para colocarle el thermómetro rectal pues, para que creía. Dicho todo esto a Ursulita le dio una vergüenza indescriptible, ya que todas las presentes escucharon lo que dijo la doctora, es decir las enfermeras, la Auxy, y las otras dos alumnas que estaban también ahí, así que esto le cayo a la jovencita como un baldazo de agua fría y quedo sumisa sin saber que decir, todo esto Ursulita lo tenia como un secreto, ahora todo el mundo sabría su dolencia, los supositorios, había quedado doblegada, dominada, era ya presa fácil.
Terminado este impase la doctora tomo un termómetro y previo envaselinamiento tanto del mismo como del orificio anal de la alumna con un instrumento quizás más vergonzoso que el mismo termómetro, comenzó a deslizárselo lentamente por ese agujerito que tanto bochorno le causaba a Ursulita. Así la jovencita experimento la introducción de algo largo y flexible que si bien le lubricaba todo el túnel rectal, tenia que soportar primero el pase de la cabeza de ese endiablado instrumento que en el extremo tenia como un bulbo que al ser presionado contra el delicado esfínter de la jovencita, esperaba hasta que este ya no soporte la presión y comience a ceder, permitiendo el ingreso de esta cabeza que después se angostaba por lo que ya era cosa fácil que el resto del cuerpo de este vástago se introduzca hasta el tope, así una y otra vez, la doctora se lo insertaba y se lo retiraba, se lo insertaba y se lo retiraba, y de vez en cuando presionaba un botón del aparato que expulsaba en el interior un gel lubricante, esto era tremendamente vergonzoso para Ursulita pero excitante a la vez. Esta cabeza al ser introducida hacia sentir como a su paso iba separando las paredes del tubo rectal, lo cual enloquecía a la jovencita en una mixtura de vergüenza y excitación.
Ahora si le coloco el termómetro que era cosa fácil, muy fácil, dada la lubricación de todo el conducto. Luego de esto le ordenaron a la jovencita que permanezca 10 minutos boca abajo para que el termómetro de una buena lectura. De esta manera esta muchachita quedo con el culo bien thermometrado y muy bien lubricado no solamente para esto si no para otros exámenes posteriores de los que ella todavía permanecía sin estar al tanto.
Retirado el termómetro del trasero, la doctora con voz de sorpresa comento: hmmm, lo que me imaginaba, temperatura alta, ojala que se trate solo de pesadez estomacal y no de infección. Acto seguido se dirigió a su escritorio e hizo algunas anotaciones, para lo cual llamo por el anexo a la Jefa de Enfermeras que estaba en el tópico. Esta señora al ingresar al consultorio fue indicada por la doctora en voz baja, de quien recibió la historia con las anotaciones correspondientes, esta Jefa leyó estas anotaciones y pregunto de quien se trataba, y las enfermeras le señalaron en forma sensualmente maliciosa con el dedo índice a Ursulita que todavía estaba tendida bocabajo pero mirando a su alrededor. Así la Jefa de enfermeras también con un gesto manual y malicioso les dijo que la trajesen donde ella comenzó a dirigirse. Antes de sujetarla para ponerla de pie una de las enfermeras le termino de retirar totalmente la tanguita que tenia a medio muslo para que la jovencita pueda transitar sin dificultad. En estos momentos Ursulita se quería morir, ella pensaba que por lo menos le hubieran dejado ponerse la tanga nuevamente en su sitio, pero no, las enfermeras creyeron conveniente retirársela del todo para según ellas facilitar las cosas. Pero esta jovencita ahora estaba en una incertidumbre total: ¿donde la llevarían?, ¿Qué le harían?, pronto saldría de sus dudas.
Una vez ya de pie, sujetándola de los brazos una enfermera por cada lado, condujeron a la alumna saliendo del tópico, entonces esta hizo un forcejeo que pronto fue superado por unas cuantas nalgadas de la doctora que se quedaba en su consultorio, y unos cuatro paletazos de la Auxiliar que todavía estaba ahí. Cuando traspasaron la puerta del consultorio el terror de apodero de la alumna ya que vio que en las bancas del pasadizo esperaban sentadas varias chicas, alumnas como ella de años superiores e inferiores, y el trayecto de unos cuantos metros hasta llegar al tópico cruzando el pasadizo al lado de al frente se le hizo interminable.
Una vez llegada al tópico la recibió la Jefa de Enfermeras donde también habían mas alumnas atendiéndose y otra cantidad de enfermeras. Esta señora le indico te colocas sobre la camilla en posición de apoyo en cuatro puntos. La alumna dijo: como hago. La Jefa le contesto: en posición de perrito pues jovencita, para recibir su enema. Aquí la muchachita entro en un corto mental, se le nublo el cerebro de la turbación, le dio como un bochorno, no sabia como iba a poder recibir un enema delante de todas las alumnas que si bien se estaban atendiendo, ellas lo hacían de pie o sentadas y sobretodo vestidas, teniendo toda la comodidad del mundo para poder ver el tremendo espectáculo. Como la vieron con esa rigidez muscular sin obedecer a la enfermera jefa adoptando la posición requerida, solicitaron a la Auxy que las ayude un poquito no más. Ya es conocido como son estas ayuditas no?, la Auxy no se hizo esperar y acercándose a la alumna le dio solamente dos, pero dos contundentes azotes con la paleta rectangular de madera, que como también sabemos es el mas temido instrumento de castigo, ya que sus impactos son bien dolorosos y sonoros ya que esta hecha de caoba, madera ideal para estos menesteres ya que es recia y dura, si, bien dura.
Luego de estos azotes, colocaron forzadamente a la jovencita en la vergonzosa posición de perrito, cuando de repente algo como una barrena gelatinosa y flexible le ingresaba por el ano, era la cánula que una de las enfermeras le estaba introduciendo hasta que el tope se encuentre con el orificio de la jovencita. Para esto las enfermeras habían elegido adrede una cánula vaginal, es decir de las mas gruesas y largas según ellas para que ingrese mejor, es decir mas profundo y por ende que la sustancia sea de mayor provecho ya que el liquido saldría de la cánula a una profundidad mayor, y por otro lado el mayor grosor haría que el liquido no se desperdicie saliendo al exterior, ya que el mismo grosor de la cánula funcionaria como un sello taponeando el ano.
A estas alturas la jovencita se sentía como dominada mentalmente, estaba bajo los efectos del yugo de la vergüenza, sentir como cien miradas clavadas en el trasero y sonrientes con mucha malicia a la vez, pero también esto no solo era mental, ya que físicamente también se sentía con un gran objeto metido en el culo y que para colmo despedía un chorro continuo de una sustancia liquida y tibia que poco a poco le iba inflando las tripitas hasta causarle cólicos y sentir urgencias fecales.
Así cuando termino de pasar todo el líquido contenido en el irrigador, la condujeron hasta la puerta de salida del tópico, señalándole donde quedaba el baño. Este lastimosamente quedaba al frente del tópico, por lo cual tenía que cruzar sola y desnuda el pasadizo, cuando lo hizo, al intentar abrir el baño se dio con la desagradable sorpresa de que estaba cerrado, y toco insistentemente la puerta diciendo: rápido por favor, necesito el baño. Al volver la cara atrás, se dio cuenta que había ingresado al pasadizo la Sra. Directora con la Sub-Directora y una comitiva que acompañaba a una delegación del magisterio de la ciudad en una visita al Colegio de las Colitas Rojas, y la Directora les comentaba las ventajas que ofrecía los métodos de enseñanza en el internado, que en base a ello el plantel había adquirido del vulgo la precedente denominación, así ella les exponía que la filosofía del plantel era que todo en el mismo se paga, desde las faltas mas simples, hasta obviamente las mas graves, y para esto no hay nada mejor como las sesiones de castigos, mas conocidas en el internado como los correctivos disciplinarios, en los cuales no solamente se debe provocar básicamente dolor en el trasero, sino también vergüenza, mucha vergüenza, ya que estas sensaciones combinadas han sido por años probadas que ofrecen gran disciplina y realmente corrigen las malas conductas. En momentos en que la directora estaba explicando esto, las damas presentes, contemplaron algo que les causo mucha gracia, y esto era que con la rapidez que había salido la jovencita, no se había percatado que tenia todavía colocada la cánula bien insertada en el poto, cuando ella estaba tocando la puerta del baño. Entonces la Directora comento con una sonrisa: una chica en problemas; y el resto de damas echaron a reír.
Luego salio la alumna que había estado ocupando el baño, y recién pudo entrar Ursulita, quien al darse cuenta de la cánula que estaba en su trasero antes de ingresar al baño, se la retiro dejándola caer al piso, esto después de salir del baño le valdrían diez sonoros paletazos en el pasadizo. Así la jovencita cuando llego al inodoro dejo escapar un potente y continuo chorro fecal con todos los ruidos embarazosos producidos por los gases. Después de haber evacuado todo, paso al bidet del costado y se ducho el trasero refrescándose el mismo, gran alivio que dicho sea de paso lo iba a necesitar inmediatamente ya que se había ganado diez paletazos por haber botado la cánula al piso en vez de haberlo echado al bote de basura dentro del baño.
Pronto una enfermera fue por ella ya que habían pasado 10 minutos, es decir el tiempo máximo que se brindaba para la evacuación, pero como tenia pendiente una deuda, una Auxiliar le suministro en el mismo pasadizo los 10 azotes convenidos con la paleta de cuero, esta le dejo unas marcas bien definidas a todo lo ancho de sus hermosas nalgas, esto fue visto por las alumnas que estaban esperando turno y escuchado por la delegación que se encontraba dentro de un consultorio.
Ahora la jovencita fue conducida de vuelta al tópico donde la Jefa de las Enfermeras le ordenó nuevamente adquirir la posición requerida para su segundo enema, este según le comentaron tenia la función de enjuagar y terminar de evacuar todo el resto de sustancia fecal que no ha logrado salir con el primer enema, aunque ya es mínimo lo que queda, es recomendable efectuarlo, pero con la diferencia que aquí no se le ofrecía la decisión de elegir a la alumna, si no que era lo convenido por el internado, así que nuevamente la jovencita se sintió penetrada por ese infernal tubo que tanta turbación le causaba, y para colmo en esta oportunidad ingresa al tópico la delegación que estaba visitando el colegio y encuentra a Ursulita en la camilla en posición de perrito en pleno suministro del enema.
Eso le produjo mucha turbación y la Jefa de Enfermeras le obligo a la alumna a levantar la cabeza y la mirada ya que las tenía hacia abajo, y saludar respetuosamente a las damas presentes. Así ellas devolvieron sonrientemente y maliciosamente el saludo mordiéndose los labios, y la Directora solicito a la enfermera que exponga brevemente el procedimiento que estaba efectuando a la alumna. Esto fue expuesto con lujos de detalles para mas turbación de la jovencita que de por si los minutos se le hacían interminables. De vez en cuando una enfermera para colmo agitaba levemente la cánula insertada en el trasero de la alumna para que según decía, el liquido pase mejor, esto lo hacia dando unas nalgaditas con la otra mano que si bien eran muy suaves, eran grandemente vergonzosas sobre todo bajo la presencia de todas esas damas. Luego de esto a la alumna le fue retirado el tubo de la cánula que tenia insertado en el orificio anal, y la ayudaron a levantarse para poder ir al baño, donde fue para permanecer mas o menos por espacio de 15 minutos.
Así después de evacuar todo el contenido líquido de sus intestinos, se sintió tremendamente aliviada pero esto no terminaría aquí, todavía le faltaban algunas pruebas o procedimientos más. Lo que si causo gran alivio, por lo menos mental, fue que cuando fue conducida nuevamente al tópico, este ya se encontraba vació, la delegación ya se había retirado y las alumnas que no se atendían de algo de urgencia habían vuelto a clases. Pero ahora el inconveniente era otro. Al estar todas las enfermeras desocupadas, la gran mayoría se entretenían con la alumna, para lo cual se le habían acercado alrededor de la camilla en la que la colocaron esta vez boca abajo. Que le harían en esta oportunidad, empezaron a echarle una capa de aceite por todas las nalguitas y se las empezaron a masajear cariñosamente ya que por el continuo trajín de su piel por los azotes, así lo necesitaban, necesidad por la cual, a decir de las enfermeras, también lo requería su túnel ano-rectal, claro que aquí ya no seria un aceitito, sino una jalea lechosa, tibia y curativa que se la introdujeron con un pequeño enema de esos de bombilla de jebe, que a decir verdad, la jovencita lo sintió muy caliente pero le sirvió para desinflamar todo el túnel supuestamente irritado. Como ya sabemos estas son puras falacias que empleaban las enfermeras como pretexto para seguir adelante con todos estos procedimientos embarazosos para la jovencita.
Después de haberle practicado todos estos procedimientos, condujeron a la jovencita así como estaba, es decir totalmente desnuda de vuelta al consultorio donde la Jefa de Enfermeras dijo a la doctora que todo lo ordenado había sido administrado. Muy bien, dijo la doctora, a ver, ahora se recuesta boca abajo sobre la camilla, ahora dirigiéndose a la jovencita. Esta ahora si completamente educada, adopto la posición ordenada. La doctora nuevamente da algunas indicaciones a las enfermeras quienes salieron del consultorio y de pronto se puso a conversar con la alumna diciéndole como se había sentido después del tratamiento, y cosas así hasta que se oye el abrir de la puerta pero cuando la alumna trata de girar hacia atrás la mirada para observar, la doctora le sujeta la cabeza diciéndole tranquila jovencita ¿Qué pasa, nerviosita?, y cuando la intranquilidad empezaba a hacer gala, a una sutil indicación de la doctora, ¡Pinch, pinch!, así es, doble pinchazo fue el que recibió en el trasero, dos enfermeras, una por cada lado le inyectaron en ambas nalgas a la vez, unas ampollas que dejaron a la jovencita sin respiración por lo sumamente dolorosas que eran, la doctora le decía es la única forma de aliviar la fiebre intestinal que tienes, que es para lo que sirve una, y la otra es un antibiótico que se te esta administrando para protegerte de cualquier bacteria.
Pero lo único que hacia la alumna era arquearse de la espalda hacia arriba levantando la cabeza dando un grito gutural, pero esto pronto fue pausado cerrándole la boca y empujando su espalda para que nuevamente recobre su posición.
Antes de terminar de inyectar ambas ampollas una tercera enfermera saca de su bolsillo un especial supositorio que encañonándoselo a ese pórtico de ingreso a esa oquedad, se lo fue empujando constantemente hasta que el esfínter pese a ofrecer gran resistencia ante su insistente ingreso, lo iba aceptando poco a poco hasta alcanzar la parte mas gruesa, dejándolo pasar totalmente no solamente a el, si no a todo el dedo corazón de la enfermera, dado que de otra manera terminaría regresando y lograría salir.
Este era un supositorio especial de un grosor de 3 centímetros, algo parecido a un palo de escoba, y un largo de 7 centímetros aproximadamente. Estaban dispuestos especialmente para estos casos cuando las alumnas tienen una fuerte cerrazón anal, (contracción muscular involuntaria y a veces voluntaria del esfínter anal) en todo el trasero, debido al extremo dolor producido durante un correctivo disciplinario generalmente con paleta de madera que las obliga a contraer las nalgas a rabiar, y por ende el ano, entonces esta lenta, apretada, pero obligada introducción, las obligaba a ir relajando poco a poco el esfínter anal y todas las nalgas a la vez, esto sin aliviar obviamente el gran bochorno que les producía la endiablada vergüenza que les causaba esta presencia, no solo del grueso supositorio, si no también de todo el dedo corazón de la enfermera.
Después de todo esto la alumna quedo dormidita en toda su extensión debido a la gran tensión que ya había pasado, convinieron en dejarla así por espacio de 30 minutos hasta que ella por si misma se despierte y se de cuenta. Una vez que se despertó, temió que la hubiesen dejado sola, ya que se levanto y no encontró a nadie, pero además no estaba su ropa y como recordamos estaba totalmente desnuda y no había en el consultorio ni siquiera una toalla para envolverse. Pero de pronto ingreso la doctora con un par de enfermeras y le dijo: bien, vistete rápido que ya vamos a cerrar. Inmediatamente Ursulita se vistió como pudo y despidiéndose se fue a su salón, ya que todavía estaban en clases, eran como la una de la tarde con 40 minutos.
Cuando llega al salón, la profesora de dijo: a ver ya que no has estado presente ten la amabilidad de resolver el siguiente problema. Supuestamente todas las alumnas tenían que haber estudiado el día anterior. Ella era prácticamente la última alumna que resolvería un problema. Entonces empezó la resolución. Dentro de algunos minutos como ya se había consumido gran espacio de pizarra, tuvo que inclinarse para escribir sobre la parte mas baja de la misma, cual seria el alboroto generado que todas las alumnas comenzaron a murmurar, la profesora intrigada por las miraditas de las alumnas se aleja de la pizarra para tener mas perspectiva y poder observar que les causaba tanta gracia a la jovencitas que hasta empezaban a sonreír y algunas hasta reír. Cual seria la sorpresa al ver que Ursulita al estar agachada resolviendo el problema matemático, dejaba ver que no tenia puesto el calzón o tanguita, pero la profesora dejo pasar el tiempo para ver hasta donde llegaba la frescura de la joven, o en su defecto, si realmente se había olvidado de ponérsela.
Pero la tranquilidad de Ursulita se termino cuando una enfermera llega al aula y pide permiso a la profesora para pasar, y una vez dentro le dice vengo a dejar la tanguita de la alumna que parece haberla olvidado después de haberle practicado un enema y supositorio. La alumna no sabia donde meterse de vergüenza pero ya había sido delatada. La profesora no pudo mas y respondió a la enfermera: bueno que le parece si se queda para ayudarme a darle unos buenos correctivos a esta señorita para que otro día no se olvide de colocarse su ropa intima, seguramente así esta acostumbrada a salir a la calle. Y acercándose a la alumna le ordena reclinarse sobre el pupitre para recibir su delicioso castigo.
Luego de haberla reclinado sobre el pupitre se le mete el tanguita a la boca para que no se le olvide y cuidado con dejarlo caer al momento de querer gritar de dolor, esto automáticamente invalidaba toda la cuenta de los 20 azotes convenidos a cuenta cero, y había que volver a empezar. O sea que a callarse y aguantar valientemente los azotes se ha dicho, plast, plast, plast,………, plast, y así hasta completar los 20.
Luego la profesora le ofreció la paleta a la enfermera, y esta tomo deliciosamente la misma, ya que nunca había tenido la oportunidad de darle con la paleta una jovencita, era algo que le parecía sumamente gracioso y excitante, así que empezó suavemente pero pronto le agarro el gusto y empezó a brindar unos suculentos paletazos a esta jovencita que lloraba pero hacia un esfuerzo sobrehumano para no gritar, ya que de lo contrario se la caería la tanguita que tenia en la boca. Esta enfermerita se regodeaba con los instrumentos de castigo que se le pusieron a disposición, a cada uno de ellos les dio un tiempo para probarlos sobre esas exquisitas nalgas de la jovencita.
Así la enfermera comenzó a tomar por espacio de 3 minutos o algo más, paletas de cuero y de madera, estas ovaladas y también las rectangulares, las livianas y las pesadas, las de jebe, tawses, canes, cinturones, látigos y todo lo que le parecía sencillamente delicioso. Debajo de ella teníamos a la alumna deshaciéndose de un dolor a rabiar.
De pronto una Auxiliar de Disciplina ingreso al aula y comento que como era posible que no la hubieran puesto al tanto a la brevedad, y demando ipso facto la desnudez total y completa de la alumna ya que según ella tenia que recibir todo el peso de la disciplina del plantel por aquella obscenidad de no ponerse el calzón, voluntariamente o no, pero al fin y al cabo obscenidad.
Entonces tenemos a la alumna ahora en completo estado de desnudez, para dar comienzo según la Auxy a un verdadero Correctivo Disciplinario, el resto había sido solo un juego, que dijo a la alumna debía agradecer ya que la iba preparando o calentando para recibir ahora si el verdadero castigo.
Como ya había probado de todo un poco la Auxy creyó conveniente ya no prepararla mas y empezar de una vez por el plato fuerte para toda jovencita del internado, es decir por la recia y dura paleta de madera, si bien dura que era lo que precisamente necesitaban estas nalgas para aprender a comportarse como nalgas de una señorita de buenas costumbres y no como las nalgas de una mujerzuela que para exhibiéndose por ahí. Aunque alterno un poco con la paleta de jebe para atemorizar a sus demás compañeras que estaban espectando los azotes de ese trasero que cada vez se iba tornando mas colorado. Así cuando termino los 40 paletazos se le entrego la ropa para que se vista pero sin la truza, la que se le entrego después para que sienta la diferencia de tener el trasero suelto y luego bien suspendido por esta, la que se coloco sentada debido al fuerte dolor. Así después de haber terminado el suplicio, a esta altura la alumna ya se sentía bien nalgueada, thermometrada, enemada, inyectada, supositoriada, azotada, paleteada, y también por que no, bien penetrada por esos dilatadores anales que le fueron introducidos para lubricarla como corresponde a una jovencita que todavía no ha sido explorada por el túnel ano-rectal, el cual lo mantiene bien cerradito y apretadito, por lo menos hasta su ingreso al internado. Y colorín colorado, que es el color que necesita en las nalgas una jovencita con el trasero mal educado.