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Lo que toda mujer debe experimentar antes de llegar a la mayoria de edad
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anonimo
CAPITULO UNO.- INTRODUCCION
Estimados(as) lectores(as), a medida que vayan introduciéndose en la vida en el internado de señoritas, no se sientan mal, ya que este relato no es simplemente uno de corte erótico, que si bien en parte lo es, tiene su finalidad, el de promover las buenas costumbres de las jovencitas antes de alcanzar la mayoría de edad, ya que después de alcanzada esta, es imposible hacerlas entrar en razón, quedando descarriadas por el resto de sus vidas. Es así como este relato queda inscrito como uno del género erótico-educativo, el mismo que servirá también para que nuestras mujeres no sean tan putas como lo son en la actualidad, y sepan convivir en armonía con su pareja y con mucho amor al prójimo y a la sociedad. Bienvenidos pues, a este magnífico e instructivo relato en donde se sumergirán en una historia en la cual estas “niñas” a punta de “caricias” aprenderán. De mas esta decir que esta obra puede ser leída a solas, o, en compañía, igualmente les servirá como un preludio a mayores goces, pero el mejor aporte que brinda esta obra, es a la sociedad, ya que no es de un tema solamente erótico y/o sensual, si no, que sirve de guía a aquellas mujeres que se dedican a la enseñanza, ya sea de niñas, adolescentes o jovencitas, que por razones varias, aun no llegan a un equilibrio psicológico adecuado para incorporarse a la sociedad como damas de bien una vez llegada su mayoría de edad. Es así como los padres y tutores, antes de ser permisivos con la conducta diaria de sus hijas, deben pensar en el que será del mañana de ellas: déspotas, pedantes, altaneras, caprichosas, en fin; tienen aquí una alternativa, el matricularlas en un internado experimental, en donde aparte de adquirir instrucción, enseñanza y buenas costumbres, harán amigas de buenas familias, y cuando sean mayores educaran de esta manera a sus hijas transmitiéndoles esta filosofía de generación en generación.
Otro tema aquí vienen a ser los minuciosos exámenes médicos a los que son sometidas todas y cada una de las jovencitas desde el primer día del internamiento, en los cuales todas pasan por todas las especialidades medicas en un solo gran salón sin divisiones ni biombos, esto con el fin de maximizar el nivel de temor y vergüenza de las mismas ante la gran turbación de sentirse hurgadas en sus deliciosos orificios ante la atenta observación no solamente de las doctoras y enfermeras, si no del resto de sus mismas compañeras, aparte de las profesoras y auxiliares de disciplina. Estos exámenes médicos son de frecuencia mensual, y no se realizan en la enfermería, si no en un gran salón acondicionado especialmente para que quepan todas las damas en cuestión, aparte de todo el instrumental medico. Los exámenes médicos aparte de servir obviamente para descartar cualquier enfermedad y/o dolencia, sirven también de pretexto para desde un principio dominarlas y mantenerlas sin ánimos para comportarse como lo habían estado haciendo hasta internarse, esto se logra empezando con la medida de la temperatura rectal empleando un grueso thermómetro, en seguida una ampolla intramuscular inyectada en cada una de sus nalguitas, estas eran sumamente dolorosas, luego venia el turbador supositorio que se lo introducían con el dedo mayor, hasta que el nudillo toque el orificio anal, y por ultimo un enema profundo que les serviría a decir de las doctoras para limpiar el intestino, seguido de otro enema para enjuagar o terminar de limpiar el mismo de todas las materias fecales restantes que no hayan logrado salir con el primer enema, todo esto para la toma de la radiografía de abdomen. Terminado esto pasamos a la revisión ginecológica, la cual es obviamente otra prueba vergonzosa para estas jovencitas ya que son hurgadas delante de todas. Hasta aquí hemos visto algunas de las pruebas mas temidas por las internas, pero en realidad son mucho más. Esto sin contar con la gran cantidad de azotes que se generan al rehusarse a pasar alguna de las pruebas, las cuales al final son pasadas por la fuerza y para eso estaban las auxiliares de disciplina presentes en todo momento para apoyar a las doctoras y enfermeras que así lo requerían. De esta manera las nalgadas, azotes, paletazos, varazos, cinturonazos y latigazos no se hacían esperar en este gran salón acondicionado como enfermería.
Como verán, esta novela no es solamente de lectura masculina, si no que también tiene un importante publico lector femenino, féminas las cuales al leerlo, no solo deben pensar en un pasatiempo delicioso y divertido que les sirva para excitarse en sus noches de soledad, si no que también, al leerlo pueden ir pensando en aplicarlo a sus futuras descarriadas hijas, salvo que tomen al toro por las astas y les hagan ver a las mismas lo provechoso de estas disciplinas para su porvenir. También sirve pues como una guía para jugar entre dos o mas amigas un exquisito juego de roles, donde por sorteo una de las mismas ara las veces de alumna, hija o interna; y la, o las otras aran las veces de auxiliares de disciplina, madres o celadoras; se los aseguro que lo pasaran de maravilla. Buen provecho y prohibido masturbarse ni siquiera tan solo con el pensamiento. Córranse si así lo desean pero disciplinando a una buena nena, o también dejándose disciplinar. Diviértanse, disfrútenla, saboréenla, pero ya saben, primero consíganse una buena nena a la que le haga falta disciplinar, ah y me olvidaba, consíganse también un buen instrumento de castigo que lo pueden adquirir en compañía de su nena. Y si tu eres la nena, en compañía de tu disciplinadora o disciplinador. Sumérjanse de una vez en este maravilloso, húmedo y sonoro relato. Después me cuentan como quedaron las nalgas de esa nena, o si bien, tu eres la nena, como quedaron las tuyas. Una ultima recomendación, para sacar el máximo provecho a esta obra, al leerla imaginate que eres la jovencita que pasa por todas estas cosas, lo sentiras en carne propia, o mejor dicho en nalgas propias, o si bien prefieren imagínense que son las auxiliares que brindan estos correctivos a sus alumnas.