Buscador de relatos eroticos. Envia tus Cuentos, Historias, Fantasias, Confesiones, Relatos Porno, Relatos de Sexo, Cuentos Eroticos
  Inicio
  Enviar relato
  Videochat
  Linea erotica
  Enlaces






Webcams chicas, chicos, parejas, gay, transexuales, lesbos. 100% amateur desde sus casas.











Fotos y lineas eroticas
Lolitas
Chicas 18+
Jovencitas
Mujeres 25+
Quiero papi
Estudiantes
Maduras 40+
Amas de casa
Abuelas
Viudas
Amateur
Transexuales
Gay
Lesbianas
Chicas bisex
Negras
Asiaticas
1001 noche
Russas
Modelos

Guarras
Ninfomanas

Embarazada
Peludas
Tetonas
Gordas
Chocho caliente
Hardcore
Lenceria
Pechugona
A la española
Gemito
Rasuradas
Domina
Fetiches
Meadas
Sadomaso
Bizarro
Culo roto
Latex
Extremo
Fisting
Esclava
Orgias
Enfermera
Sauna
Playa
Strip
Doctor
Maestra
Vouyeur
Secretos
Chica gim
La Vecina
Ligueros
Sexo 30 Seg.
Servicio completo
Corridas
Numero rapido
Mamadas
Masturbaciones
Anal
Relatos grabados
SMS Chat
Infieles
Chicas de Madrid
Chicas de Barcelona
Chicas de Valencia
Chicas de Malaga
Chicas de Murcia
Chicas de Zaragoza
Chicas de Sevilla
Chicas de Canarias
Chicas de Bilbao
Contactos Flirteo
Contactos Gay



  << Volver


Imprimir

Verano del ´96 (Segundo Relato)
Enviado por Celeste


Después de nuestro “encuentro” en el mar, los tres volvimos a la carpa. Como si hubiésemos firmado un acuerdo de silencio, no hablamos del tema. Pero a medida que la tarde avanzaba, las miradas comenzaron a ser más suspicaces, y los gestos más atrevidos. Noté que mi hombre rozaba la rodilla de la otra muchacha, y ésta le devolvía sonrisitas complacientes. Lejos de incomodarme, la situación me parecía por demás divertida.

Él cada vez hacía menos esfuerzo por disimular sus erecciones que, por otra parte, eran absolutamente evidentes detrás de su short de baño. Imagino las cosas que pasarían por la cabeza de ese macho, ante la concreción de una de sus más añoradas fantasías sexuales. Y a esa altura, ya los tres estábamos seguros de cómo continuaría la historia...

-Creo que he tomado demasiado sol- dijo ella, con un tono aniñado en la voz.- Me he quemado mucho...

Se puso de pie frente a mi Romeo y, de espaldas a la playa, corrió apenas el borde de su traje de baño, cuidándose de no mostrar el pezón.

El pobre buscó mis ojos como pidiéndome permiso. Yo asentí con la cabeza.

-No puedo ver bien así, mostrame un poco más... – respondió en voz baja.
Entonces ella dejó al descubierto algunos centímetros más, pero no todo.
-Ves? Tengo colorado aquí, y aquí blanco... – después de hablar, pasó la punta de la lengua por sus labios.- Así está bien, o te muestro más?
-Mostrame todo!
Ella descubrió todo su pecho, y él respiró muy profundo.
-Qué hermosa! – le dijo, y extendió su mano hasta tocarla. Apretó el pezón, lo pellizcó despacito. – No es hermosa?- preguntó, refiriéndose a mí.
-Es muy hermosa, y deseable.
-Ustedes dos estaban jugando ésta mañana en el mar, picaronas?
-Jugamos un lindo juego, amor. – respondí – No sabés qué lindo juego...
-A qué jugaron?
-Las dos estábamos calentitas – susurró la muchacha, aún de pie frente a él – nos tocamos, y acabamos como dos yeguas.
-Pero antes – continué el relato- nos meamos las dos juntas. Ella en mi mano y yo en la de ella.
-Mirá como me pongo cuando me acuerdo! – dijo ella, y en su entrepierna notamos una manchita que crecía a medida que se mojaba más y más.
-Yo estoy igual, me estoy chorreando... – anuncié.
-Qué hermosas son! – dijo mi hombrote casi en trance – qué hermosas y putas son!
-Querés acabar, amor? – pregunté.
La respuesta era más que obvia. La punta de la pija le sobresalía del borde del short.
Me paré junto a mi nueva amiga, también de espaldas a la playa, para que si alguien pasaba no viera lo que estaba sucediendo. Volteé para ver que nadie hubiera cerca, y le dí una buena lamida a la teta de ella, que gimoteó de placer. Él nos pidió que le mostráramos un poco la conchita: yo bajé el bikini y ella corrió un poco el borde de su traje de baño. Yo separé los labios y exhibí orgullosa un clítoris hinchado, sabiendo que los dos lo deseaban con locura. Pregunté a la muchacha si me dejaba ver el suyo y ella lo hizo. Un botoncito rojo, de una belleza tan sutil, tan excitante.
-Cómo las voy a coger! – gimoteaba mi hombre, mientras se masturbaba frenéticamente. – Me voy a coger esas dos conchas maravillosas, las dos putas son mías...
De pronto él acabó y se manchó con semen la cara y el pecho. Las dos nos acercamos y lo lamimos.
-Ahora ustedes, nenas. Me parece que se tienen unas ganas locas, no?
Cómanse, chiquitas, que yo vigilo. Ella se sentó en la silla y yo comencé a chuparle el clítoris. A los pocos segundos él abandonó su puesto y, arrodillado detrás de mí, metió su mano dentro de mi bikini y empezó a frotarme, dándome unas palmaditas suaves que sabía que me vuelven loca.
Las dos acabamos otra vez, gozándonos nuestro segundo orgasmo en esa playa.
-Te acordás de tu pedido? – preguntó ella, y mi Romeo nos miró con intriga.
-Le pedí que cuando tuviera otra vez ganas de mear, me meara encima.... y pienso cumplirlo. Te gustaría verlo, amor? Él tenía otra vez la pija enorme.



Katrin Fritzsche Apartado de correos 22, 35100 San Bartolome de Tirajana, Las Palmas. El precio máximo de la llamada es de 1.16 euros minuto desde red fija y de 1.51 euros minuto desde red móvil, impuestos incluidos. Mayores de 18 años.
 

ADVERTENCIA: Estas páginas contienen material exclusivo para mayores de 18 años. Si usted es menor de edad en su lugar de residencia o si cree que este tipo de material puede herir su sensibilidad, le rogamos abandone de inmediato esta página.
Copyright © 2005 All Rights Reserved www.1001RELATOSEROTICOS.com Email: info@1001relatoseroticos.com